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Vamos a clase agosto 1, 2016

Posted by Sergio in No perdí el conocimiento.
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Sonó la campana,
llegó el profesor,
entremos a clase
a oir la lección.

El niño que estudia
siempre con tesón,
tendrá de sus padres
dulce bendición.

Disipa el estudio
toda oscuridad,
i alumbra las almas
con luz celestial.

Entremos a clase
a oir la lección,
sonó la campana
llegó el profesor.

José Abelardo Núñez, incluído en “El Lector Americano”, libro de lectura escolar de fines del siglo XIX

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“En el fondo del lago” junio 5, 2016

Posted by Sergio in Literatura, No perdí el conocimiento.
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En el fondo del lago

Diego Dublé Urrutia
Chile. 1877-1968

“Soñé que era muy niño, que estaba en la cocina
escuchando los cuentos de la vieja Paulina.
Nada había cambiado: el candil en el muro,
el brasero en el suelo y en un rincón oscuro
el gato, dormitando. La noche estaba fría
y el tiempo tan revuelto, que la casa crujía…
Se escuchaba a lo lejos ese rumor de pena
que sollozan las olas al morir en la arena,
y a intervalos más largos esos vagos aullidos
con que piden auxilio los vapores perdidos.
Nosotros, los chiquillos, oíamos el cuento
sentados junto al fuego, y como entrara el viento
por unos vidrios rotos, su frente medio cana,
la vieja se cubría con su charlón de lana.

Era un cuento muy bello:
Tres príncipes hermanos
que se fueron por mares y países lejanos
tras la bella princesa que la mano de una hada
en un lago sin fondo mantenía encantada.
El mayor, que fue al norte, no regresó en su vida;
el otro, que era un loco, pereció en la partida;
y el menor, que era un ángel por lo adorable y bello,
llegó al fondo del lago sin perder un cabello…
Allá abajo, en el fondo, vio paisajes divinos,
castillos encantados de muros cristalinos
y en un palacio inmenso, de infinita belleza,
encerrada y llorando, vio a la pobre princesa.
Se encontraron sus ojos, se adoraron al punto
y lo demás fue cosa de poquísimo asunto,
pues al verlos tan bellos como el sol y la aurora,
el hada, que era buena, los casó sin demora.

…………………………………..

-Así acabó la historia de aquella noche… El gato
se despertó gruñendo, desperezóse un rato
y se durmió de nuevo. Zumbó la ventolina
en el cañón, ya frío, de la vieja cocina…
Se levantó un chicuelo y sin hacer ruido
enhollinó la cara de otro chico dormido…
Yo, me quedé soñando con el príncipe amado
por la bella princesa, con el lago encantado
y también con los tristes y apartados desiertos
donde duermen los huesos de los príncipes muertos.”

Bueno – dijo, y se rió… junio 5, 2016

Posted by Sergio in No perdí el conocimiento.
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“Bueno – dijo, y se rió
toda llena de alegría,
claro que le gustaría,
como no dijo que no.”

Recopilado por José Ortiz Sepúlveda, en “Savia chilena. Tradiciones de la comuna de Las Cabras”, Las Cabras, Chile: Centro de Estudios de Cultura Tradicional VI Región, 1995

“El oso, la mona y el cerdo”, fábula de Tomás de Iriarte mayo 1, 2016

Posted by Sergio in Literatura, No perdí el conocimiento.
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Un oso, con que la vida
se ganaba un piamontés,
la no muy bien aprendida
danza ensayaba en dos pies.

Queriendo hacer de persona,
dijo a una mona: “¿Qué tal?”
Era perita la mona,
y respondióle: “Muy mal”.

“Yo creo”, replicó el oso,
“que me haces poco favor.
Pues ¿qué?, ¿mi aire no es garboso?
¿no hago el paso con primor?”.

Estaba el cerdo presente,
y dijo: “¡Bravo! ¡Bien va!
Bailarín más excelente
no se ha visto, ni verá!”.

Echó el oso, al oír esto,
sus cuentas allá entre sí,
y con ademán modesto
hubo de exclamar así:

“Cuando me desaprobaba
la mona, llegué a dudar;
mas ya que el cerdo me alaba,
muy mal debo de bailar”.

Guarde para su regalo
esta sentencia el autor:
si el sabio no aprueba, ¡malo!
si el necio aplaude, ¡peor!

Moraleja: Nunca una obra se acredita tanto de malo, como cuando la aplauden los necios.

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