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Kokoro no mai en Concepción noviembre 8, 2015

Posted by Sergio in Crónicas de Conciertos, Música y Músicos.
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Kokoro no mai en la U. de Concepción

Kokoro no mai en la U. de Concepción

En el contexto de la “Semana de Japón”, y como broche de oro para el cierre de este acontecimiento cultural organizado por el Club de Cultura Japonesa de Concepción con el apoyo de instituciones y organizaciones penquistas, tuvimos la oportunidad de disfrutar el día de ayer, sábado 5 de noviembre, de la presentación de la agrupación musical Kokoro no mai (danza del corazón), integrada por Francisco López en flauta shakuhachi, y Jun Ch. Kuroda en cuerdas y percusiones.

Kokoro no mai “recoge la impronta oriental, expresada en los fundamentos tanto minimalistas como espirituales de su trabajo, para contextualizar en el aquí y ahora, la sonoridad de su original repertorio”, según se puede leer en la página dedicada a ellos en el sitio del sello discográfico MundoVivo, bajo el cual editaron su primer disco Umi (mar).

Poco y nada de información se encuentra en internet acerca de esta magnífica agrupación, más allá de la consabida fanpage de facebook, sin embargo podemos comentar que sus integrantes tienen una importante trayectoria ligada a la música tradicional japonesa.

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993737_10151986857377392_1254184137_nFrancisco López es Licenciado en Arte por la Universidad de Chile, y especializado en flauta zen japonesa (shakuhachi) en el Instituto Chileno-Japonés de Cultura, profesor de flauta zen en la misma universidad, y fundador y profesor de la Escuela Shakuhachi de Chile.

Jun Ch. Kuroda es Licenciada en Artes Musicales por la UNIACC, intérprete de guitarra española de diez cuerdas, y multi instrumentista, fundadora de la agrupación musical Akatombo con la que realizó numerosas presentaciones en Santiago y regiones, llegando a editar un disco el año 2009.

El día de ayer, a pesar de la mal control de la amplificación, con un sonido sobresaturado y a ratos ensordecedor, pudimos deleitarnos con la propuesta musical de López y Kuroda, que tomando los elementos esenciales de la música tradicional nipona, su minimalismo instrumental, la sonoridad de su escala pentatónica, y sus tempi propicios a la meditación, le añaden instrumentos de otras latitudes, para producir breves composiciones a la usanza occidental, entrando de lleno en lo que se difunde en la actualidad bajo la etiqueta de “world music”.

Clic en la imagen para ir al sitio de descarga

Clic en la imagen para ir al sitio de descarga

El disco UMI (Mar), está inspirado en los ecos de la antigua música japonesa, resaltando elementos propios del arte minimalista y la Filosofía Zen. Esta primera producción musical de KOKORO NO MAI (Danzas del Corazón), contiene 12 temas instrumentales originales los cuales se han inspirado en los elementos de la naturaleza, desde una mirada interior contemplativa, trabajando cada concepto desde la relación vibracional con el mundo, mediante el color y la textura, más allá de la complejidad estructural de la música, para resaltar la profundidad del misterio y la nostalgia pura. UMI es un mar de sensaciones, capaces de traspasar las fronteras culturales, para instalarse en el momento presente y resaltar la conciencia del espíritu humano y su música interior.

El disco Umi se puede encontrar en el sitio de Portaldisc, para escuchar una muestra de su contenido, y para adquirirlo mediante sistema de descarga pagada.

A continuación un video para que conozcan y disfruten a Kokoro no mai:

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Grupo musical “Las Tres Esquinas” en La Alianza Francesa enero 31, 2013

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Fotografías del concierto aparecidas en El Diario de Concepción

Fotografías del concierto aparecidas en El Diario de Concepción

En un ambiente muy íntimo se presentó el día Viernes 25 del presente, la agrupación musical Las Tres Esquinas, liderada por la siempre etérea presencia escénica de su frontwoman, investigadora, recopiladora del folclor, revitalizadora de la tradicional guitarra traspuesta campesina, arreglista y compositora Claudia Melgarejo.La presentación recorrió el repertorio ya conocido de la agrupación, pero además presentó las delicadas composiciones del primer álbum solista de Claudia: “Afín”, e incursionó en interesantes experimentaciones en guitarra traspuesta, que incluyeron recopilaciones inéditas, recreaciones de conocidos temas populares, como “Cuando Agosto era 21” del afamado cantautor nacional Fernando Ubiergo y otros.

Musicalmente, como ya es tradicional, el acompañamiento a la particular guitarra de la Melgarejo, estuvo a cargo del teclado y la viola da gamba, incorporando esta vez una potente sección rítmica compuesta por batería de jazz y la presencia alternada de contrabajo y bajo eléctrico.

Así la rica voz de Claudia se deplegó con generosidad en su amplitud de registro y matices, explotando al máximo las posibilidades musicales de la agrupación, y la sorprendente flexibilidad que le permite a la guitarra traspuesta pasar de la tonada tradicional a las armonías propias del blues y del rock, ora plena de delicadeza intimista, ora plena del fervor de la improvisación del blues, ora plena de pasión rockera, aunque siempre con el sello característico de su delicada presencia escénica que transmite la paz, alegría y ternura de estar entregando, a cada uno de los presentes, la más delicada flor en cada creación.

Una muestra de arte musical que sin duda está a la altura de escenarios y despliegues de producción mayores.


Sitio web: LasTresEsquinas Grupo

Una brumosa novena julio 24, 2011

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Una espesa niebla sobre la ciudad de Concepción recibió al director canadiense Julian Kuerty, que con ocasión del sexto concierto de la Temporada Sinfónica 2011 del Teatro Concepción, estuvo al frente de nuestra humilde y esforzada orquesta sinfónica local.
Como ya es habitual para nosotros, la velada musical fué antecedida por un buen café irlandés y una pipa de buen tabaco, en el tradicional Café Carrasco, local que aún, y esperemos que por mucho tiempo más, recibe gratamente en su interior a quienes disfrutamos del placer de fumar.
Luego de ello, minutos antes de la hora de inicio del concierto, los suficientes para tomar ubicación, y leer las siempre cuidadas y muy documentadas “notas al programa” de Felipe Elgueta Frontier, accedimos a una sala repleta, en la que, como ya es habitual cuando se presentan obras tan populares como la que se anunciaba en esta oportunidad simplemente como “La Novena de Beethoven”, se veían numerosas familias con sus hjos, que expectantes, veían con ojos asombrados a la orquesta afinando sus instrumentos, en vivo, frente a ellos, algo muy distinto a la chabacanería televisiva con que intoxican, en forma aún más dañina que el hoy tan mal visto tabaco, sus ojos y oídos a diario.
Nota especial merece el programa de mano, que durante toda la presente temporada ha lucido una gráfica moderna, pero elegante, con generoso espacio para textos legibles en la penumbra de la sala, delicadeza y buen gusto que se echó en falta durante temporadas pasadas, y que comentamos oportunamente.
El esperado espectáculo, a tablero vuelto, fué precedido, en forma más oportunista que oportuna, por un, afortunadamente breve, discurso del que supongo presidente del Sindicato de Trabajadores de la Orquesta, acerca del candente tema del aporte fiscal a las universidades, intentando enlazarlo con el quehacer cultural de una corporación ligada a la Universidad local, pero independiente jurídicamente, y cuyos presupuestos provenientes de la extensión de la propia Universidad y del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, dudo que tengan vela en este entierro.
Luego de todo este dispar preámbulo, la orquesta y coro dependientes de la Corporación Cultural Universidad de Concepción, dan inicio a una no menos dispar presentación de la única obra musical que tiene la categoría de patrimonio de la humanidad, y que podría, sin duda alguna ser considerada como el himno de esta pobre especie.
Dispar por la ya consabidas carencias de una sala que no hace justicia a la categoría de nuestros maestros locales, cuya acústica literalmente se come las tonalidades bajas, restándole con ello todo el pathos a la magnífica obra del genio alemán. Dispar también por la debilidad de unos bronces que sólo encontraron su esplendor en los fortísimos del cuarto movimiento, en el que orquesta y coro en pleno, escondían púdicamente su impotencia ante los requerimientos de la obra. Dispar, por la calidad de los solistas, todos locales, todos queridos por el público penquista, pero de quienes ya conocemos sus virtudes y defectos.
Dignos de destacar, para no acidificar mi comentario después de una velada, que a pesar de lo ya dicho, resultó gratísima, la sección de cuerdas, particularmente en los pianísimos y trémolos iniciales, las maderas en los pasajes más reposados del tercer movimiento, las cuerdas graves en el inicio del cuarto movimiento, el coro, dirigido por el maestro Carlos Traverso, que a pesar de su pequeñez numérica, sonaba sobrecogedor, y la soprano Claudia Pereira, muy ligera pero con una gran proyección, y que desempeñó con soltura los requerimientos de la obra.
Nuestro ya conocido bajo-barítono Sergio Gallardo, el Tito Gobbi local, instalado en la boca del escenario, supo sacar su engolada voz desde la opacante cámara acústica del escenario, cosa que lamentablemente no ocurrió con la contralto Pilar Díaz, de quien se percibía, desde la cercanía de mi ubicación, una voz profunda y bien colocada, pero opacada por su ubicación, y la pésima acústica ya consignada. Gonzalo Tomckowiack, destacado tenor local, desempeñó con la altura conocida su parte en la obra.
El público penquista, siempre generoso, esta vez lo fué aún más, puesto que repletaban la sala padres que no escuchan habitualmente “este tipo de música” con sus niños que no distinguen un concierto de un espectáculo circense y que son capaces de abrir latas de bebidas o sacar pastillas y galletas de sus ruidosos envases plásticos justo en los momentos de ese pianísimo o de ese tenso silencio orquestal que antecede a los momentos más sobrecogedores de la conocida obra. La orquesta penquista, familiarizada con ello, dimensionará el reconocimiento de un aplauso de pié del aforo completo, que seguramente habrá asombrado felizmente al director invitado, que se llevó consigo algo así como una antorcha festivalera.

Das Lied von der Erde – Orquesta de Cámara Universidad de Concepción diciembre 6, 2009

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Brillante interpretación del arreglo para orquesta de cámara de Arnold Schönberg sobre la magnífica obra de Gustav Mahler, nos entregó ayer la Orquesta de Cámara de la Universidad de Concepción, bajo la batuta del eminente maestro Juan Pablo Izquierdo.

La Casa del Arte, escenario habitual para presentaciones de cámara, aparecía equipado esta vez con focos destinados a iluminar la orquesta de modo de no tener que encender los que iluminan al mural, y que en tardes estivales resultan ser una poco grata fuente de calor sobre la atiborrada sala, lo que por supuesto, se agradece. De las condiciones acústicas de la sala ya he hablado en más de una ocasión, de modo que me ahorraré comentarios.

El “programa de mano”, con muchos auspiciadores consignados, entre los que se cuentan la Compañía de Aceros del Pacífico, CAP, y su corporación cultural Artistas del Acero, ESSBIO S.A., el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el canal de televisión de la Pontificia Universidad Católica de Chile, El Diario de Concepción, propiedad de Copesa S.A., El canal de televisión y la radio pertenecientes a la propia universidad anfitriona, el Instituto Profesional DUOC, Radio El Conquistador, Revista NOS, SCD, Emprendo Magazine, Valverde impresores y Revista BIO, se reducía a un pequeño “flyer” que no reseñaba ningún aspecto de la obra, ni siquiera su título, para destinar la mayor parte de su espacio a la biografía del maestro Izquierdo, copiada y pegada desde Internet.

El texto traducido de la obra de Mahler, copiado y pegado, sin cita de fuente, desde Wikipedia,  nos fué entregado antes de iniciar la presentación, en hojas fotocopiadas a modo de cancionero de misa.

La introducción a la obra, los datos de la génesis de su composición y las fuentes originales que inspiraron a Mahler, así como los antecedentes de su reducción a formato de cámara por Schönberg, ausentes en el programa, fueron entregados en forma verbal, por el propio maestro Izquierdo, a modo de prólogo a la presentación.

La dirección orquestal brillante, logró plasmar con delicadeza y precisión toda la paleta de sentimientos que traspasa la obra, desde la arrobada melancolía hasta el pathos doloroso, a pesar de las grandilocuencias histriónicas del maestro, que en un escenario tan pequeño, más contribuyen a ensuciar que a enriquecer el espectáculo. Baste decir que los zapateos del director sobre la tarima se oían por toda la sala.

La Orquesta de Cámara de la Universidad de Concepción, a pesar del sonido incidental que aportan los vehículos que circulan a escasos metros del cristal de la puerta de la improvisada sala, tuvo un lucimiento ejemplar, en el que destacaron particularmente la sección de cuerdas, de la mano del concertino de la Orquesta Sinfónica Freddy Varela, y los vientos, en particular la flauta de Carolina Cavero, el clarinete de Vladimir Jara y el oboe de Javier Bustos.

En el canto destacó especialmente la contralto Pilar Díaz, con una hermosa voz que tristemente no era posible apreciar en toda su magnitud, debido a la pobre acústica de la sala. El tenor Gonzalo Tomckowiack lució su potente aunque engolada voz ya muy conocida en la escena local.

El público se prodigó largamente en merecidos aplausos para todos los músicos, que debieron retornar varias veces al escenario para agradecer la calurosa ovación.

Concierto Ensemble NEO – Casa del Arte noviembre 14, 2009

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En un ambiente muy informal, se presentó ayer, en la Casa del Arte de la Universidad de Concepción, el trabajo de Ensemble NEO, agrupación penquista aparentemente dedicada a la música contemporánea.

Digo “aparentemente”, pues no hubo presentación formal del concierto ni de la agrupación ni de sus miembros oficiales ni de los invitados. Tampoco hubo programa de mano, ni tan siquiera un vulgar “flayer”  que documentara el evento.

Estando ahí, pensé que se trataba de una producción independiente, fruto del esfuerzo personal de los miembros del conjunto, y atribuí a ello las carencias, que en tal caso podrían ser perdonadas en el contexto de un evento musicalmente interesante, pero llegando a casa, compruebo una vez más la invitación recibida digitalmente, y la ilustración que la acompaña, y verifico con sorpresa que el evento cuenta con el patrocinio de la Corporación Cultural Universidad de Concepción, y que se enmarca en el contexto de las celebraciones aniversarias de esa casa de estudios superiores.

Se entiende que el concierto al que me refiero es un evento gratuito que dicha corporación ofrece como actividad de extensión universitaria, y ello se agradece; sin embargo creo que no está a la altura de la institución el que deba ser uno de los propios músicos del grupo que se presenta, quien deba salir corriendo desde camarines para anunciar lo que viene a continuación en el programa, y luego deba volver corriendo para retornar con su instrumento y los demás ejecutantes, como si del “Gran Circo Chamorro”, aquel del genial José Bohr, se tratara.

Baste tal ejemplo anecdótico para ilustrar la pobreza vergonzosa de la producción del concierto.

En cuanto a la sala en la que se realizó la presentación, sin duda entiendo que la Casa del Arte es un lugar significativo para la institución, así como también lo son el Foro y el Campanil, y que se pretende que eventos como éste tengan tan egregio marco de realce, sin embargo el hall de acceso,  rodeado de cristales, y envigados de hormigón, aún cuando luzca una improvisada “concha acústica” de paneles de madera, es absolutamente inadecuado para una presentación musical, y la reverberancia es tal que ensordece y obliga a los músicos a mirarse entre ellos permanentemente para poder coordinar la ejecución, adivinando lo que el otro toca.

En este contexto no puedo tener más que palabras de elogio para Ensemble NEO, que a pesar de lo antedicho, exhibió un trabajo brillante, y hacer votos por que su iniciativa prospere y tengamos frecuentes presentaciones de música docta moderna y contemporánea en las salas de nuestra ciudad.

Notas de honor merecen la ejecución de las “Cinco piezas para piano a cuatro manos” de György Ligeti, por Verónica Torres y Sebastián Camaño, y las “Seis bagatelas para quinteto de vientos” del mismo autor, por Carolina Cavero en Flauta, Javier Bustos en Oboe, Vladimir Jara en clarinete, Patricia Iribarren en Fagot, y Bernardo Guggiana en Corno.

Interesantísimo trabajo mostró el violinista Ramiro Vera, quien presentó una obra de su propia autoría: “Conversaciones”. Una pieza onomatopéyica, si se me permite la aplicación de tal calificativo, y cargada de lirismo, en la que asistimos a una conversación con momentos de exaltación, momentos de conformidad y momentos de armonía.

Mención especial merece la presentación de la obra “Parrianas” de Gabriel Matthey, con textos de Nicanor Parra, cuya ejecución estuvo a cargo de Ramiro Vera en violín, Vladimir Jara en clarinete, Raúl Muñoz en cello, Verónica Torres en piano, Marcela Ibáñez en voz, y Pablo Soza en bombo, y que cerró la presentación con el tono irreverente que caracteriza la obra del Antipoeta. En su  ejecución participaron todos los músicos en las voces, con un festivo resultado de conjunto en el que incluso se vió a la Señora Verónica Torres levantarse de su asiento para inclinarse sobre la caja del piano y gritar: ¿¡Donde diablos dejaron los fósforos!?

7ª Velada Musical – Goethe Zentrum noviembre 3, 2009

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Septima velada Goethe ZentrumCon un pequeño cambio en el orden del programa, que sin duda benefició la estructura de la presentación, se realizó la séptima jornada de estas gratas veladas organizadas por el Goethe Zentrum de Concepción, y que tienen lugar periódicamente en el Aula Magna de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, a un costado de la Catedral penquista.

De esta forma el programa, que en esta oportunidad contemplaba piezas para piano, fagot y oboe, se inició con la obra más antigua del cartel, para los tres instrumentos mencionados: Trío Nº1 para Oboe, Fagot y Piano Op. 5 de Henri Brod, y concluyó con la obra más moderna y también para el mismo conjunto instrumental: Trío para Oboe, Fagot y Piano “a Manuel de Falla” de Francis Poulenc.

En el centro del programa quedaron las dos sonatas de Camile Saint-Saëns que estaban anunciadas: Sonata para Fagot y Piano en Sol Mayor Op. 168 y Sonata para Oboe y Piano en Re Mayor Op. 166.

El excelente trabajo de los tres músicos, Verónica Torres en Piano, Patricia Iribarren en Fagot, y Javier Bustos en Oboe, tuvo su punto más alto en la lograda ejecución de la obra de Poulenc, particularmente en el Andante en el que las maderas lucieron toda su expresiva dulzura.

En cuanto a la producción, aún entendiendo que se trata de un programa gratuito, lo que sin duda se agradece, creo que no estaría demás poner un poquito más de cuidado en el programa de mano, que equivoca los instrumentos en portada, alineando a Patricia Iribarren en Violín, y que en su interior omite los movimientos de las obras.

Obviando estos detalles menores, fué una estupenda velada en un Aula Magna que no estaba a toda su capacidad, lo que sorprende, ofreciéndose un programa tan interesante, con entrada liberada, y una grata tarde primaveral en el centro penquista.


Enlaces relacionados: Calendario de eventos del Goethe Zentrum Concepción

 

Último concierto de la Temporada – Orquesta Sinfónica Universidad de Concepción octubre 27, 2009

Posted by Sergio in Crónicas de Conciertos.
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Si tuviera que resumir en una palabra el comentario del octavo y último concierto de la temporada de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, elegiría el calificativo de “intenso”.

Intenso por el programa, que comprendía las obras “Danza” del chileno Guillermo Rifo, Concierto Nº2 para Corno y el poema sinfónico “Muerte y Transfiguración” de Richard Strauss, y la conocidísima Suite Nº1 “Peer Gynt” de Edvard Grieg.

Intenso también por la dirección del maestro Donato Cabrera, que nos visitó una vez más, y que imprimió al trabajo orquestal precisamente esa cualidad, alcanzando momentos de singular potencia en la pieza del compositor nacional, y en el ultimo movimiento de la suite de Grieg, contrastes de opresiva oscuridad y suntuoso brillo en el poema sinfónico straussiano, cuya lograda ejecución marcó el punto más alto de la jornada, atmósferas de mullida morbidez en el también straussiano concierto para corno, y pasajes de sutil delicadeza en la “Muerte de Ase”.

A última hora la producción eliminó del cartel la otra obra originalmente anunciada, el “Vals Triste” de Jean Sibelius, que hubiera constituído un melancólico respiro dentro del programa, y que aparecía mencionada como parte del eje temático del concierto en las siempre valiosas, y lamentablemente últimas “Notas al Programa” que escribirá Felipe Elgueta Frontier.

Destacadísima participación le cupo al cornista Jeff Nelsen, con un gran sonido y una ejecución prácticamente impecable en una obra de singular dificultad, y con la calidez y simpatía de las que hizo gala durante el bis que adornó con divertido histrionismo, de la misma manera que lo haría el maestro Donato Cabrera en el bis final del concierto con la popular “En la gruta del Rey de la Montaña” de la obra de Grieg.

Digno de destacar es también el amable gesto del solista que se incorporó como quinto corno durante la ejecución de la última pieza del concierto.

El público se prodigó en aplausos y braveos para el director, para el solista y para toda la orquesta que despidió, con esta jornada, la temporada anual.

Mención especial merecen en esta oportunidad la sección de percusiones y las secciones de vientos, maderas y metales, particularmente exigidas por el programa, y que lucieron brillante ejecución.

El programa de mano, por fin luego de varios conciertos, lucía mayor legibilidad de los textos y el detalle de los movimientos de las obras, aún cuando se sigue sacrificando el espacio para lo relevante en beneficiode una gráfica de dudoso gusto que invita a escuchar “en vivo” a nuestros compositores favoritos usando imágenes de soportes de grabación.

Las “Danzas Mundialeras” de la Sinfónica Universidad de Concepción octubre 22, 2009

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Llegamos al Séptimo Concierto de la Temporada Sinfónica del Teatro Universidad de Concepción rodeados del ambiente festivo provocado por el fin de semana largo y la inminente clasificación de nuestro país al Campeonato Mundial de Fútbol 2010. El ánimo era propicio para la audición de un programa de tono igualmente festivo, como el que nos esperaba; programa con clara orientación popular, en el que echamos en falta la habitual pieza de autor nacional.

Llamó nuestra atención el programa de mano, de producción habitualmente muy cuidada, que esta vez hizo gala de un tono pretendidamente publicitario, con una desconcertante invitación en portada que reza: “disfruta en vivo a tus grandes compositores” (me pregunto si habrán copiado y adaptado la frase de algún festival rock). Una vez acomodados y, como siempre, con tiempo para leer el habitualmente generoso texto, nos encontramos con otra sorpresa: el formato ya físicamente reducido de la edición resulta gravemente recortado por la composición y, en beneficio de elementos gráficos que poco o nada aportan a la presentación, las habitualmente valiosas Notas al Programa escritas por Felipe Elgueta Frontier se ven reducidas a un mínimo espacio, con caracteres pequeñísimos y en letra cursiva, lo que en la semipenumbra de la sala hace casi imposible su lectura. Otro tanto ocurre con lo que debería ser el centro de atención del programa de mano: el programa mismo del concierto, pues figuran en grandes caracteres los títulos a interpretar y no se consignan los movimientos de las piezas (!).

Pasando a la audición misma, el director invitado, maestro Víctor Hugo Toro, atacó con pasión la Obertura de ‘Ruslan y Ludmila’, ejecución brillante que arrancó entusiastas aplausos de la concurrencia, abriéndonos auspiciosas expectativas para lo que venía a continuación. La segunda pieza del programa refrendó esta apreciación inicial. En el Concierto Nº1 para violín de Bruch, los contrastes entre los tempi enérgicos y los pasajes de romántico lirismo fueron conducidos con cuidada precisión. Por su parte, el concertino Freddy Varela hizo gala de su virtuosismo, en una ejecución apasionada, como es su sello personal. Debemos destacar el cometido de la sección de cuerdas en el segundo movimiento, en el que se logró imprimir ese color sutil y etéreo que la obra requiere; sin duda, uno de los puntos altos del concierto.

En el acostumbrado intermedio, nos enteramos del triunfo de nuestra selección de fútbol y su clasificación al próximo Campeonato Mundial, lo que encendió los ánimos de la concurrencia y del propio director, quien salió a escena a saludar con un gesto de victoria recibido con entusiasmo por el público. De este modo, las Danzas eslavas arrancaron con particular pasión. La ejecución de la obra central del concierto fue impecable. Los cambios dinámicos, los ritardandi y las particularidades rítmicas fueron controlados con firmeza y precisión, pero sin perder frescura y espontaneidad. Una vez más, se hizo notar el cuidado y detallado trabajo de dirección, puesto en cada una de las secciones de la orquesta, que se desempeñaron con una pulcritud superior a la habitual.

A la salida, nos esperaba la última sorpresa de la velada, con la euforia desatada en las calles de la hinchada futbolística, que de demostración de alegría pasó sin transición a vandalismo y que nos llevó a buscar refugio en un local alejado del centro para poder comentar el concierto junto a una copa de buen vino.

Recital de Wladimir Carrasco en el Aula Magna octubre 9, 2009

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Una sesión de delicado intimismo fué la que nos brindó el joven músico penquista Wladimir Carrasco y sus cuerdas, en una velada en que, celebrando los veinticinco años desde su primera presentación en este mismo escenario, mostró su actual evolución hacia la música y los instrumentos antiguos.

En una sala particularmente apta, tanto por sus dimensiones como por su arquitectura de época, el concierto se realizó, muy acertadamante, sin amplificación, permitiendo apreciar a cabalidad la sonoridad de los instrumentos.

El joven maestro dedicó la primera parte del concierto íntegramente a  interpretaciones en Vihuela de Mano de composiciones del Cinquecento español, de Luys de Narváez, Luys Milán y Alonso Mudarra, mientras que la segunda parte la destinó a obras para guitarra del Siglo XIX.

El joven Wladimir en todo momento mostró su cercanía con el público de su ciudad natal. En un diálogo que resultó muy cálido a la par que instructivo, explicó detalles del orígen y evolución del instrumento que estrenaba, anécdotas relacionadas con la composición de las piezas interpretadas, y detalles de lo que ha significado en lo personal su giro hacia esta nueva faceta interpretativa.

En lo musical, quien esperaba escuchar la prístina pureza de la guitarra habrá acusado sin duda el golpe inicial del sonido menos brillante, más sucio tal vez, de un instrumento al que hay que acostumbrar el oído, pero que al poco andar revela su calidez y su nobleza. Instrumento difícil, también hizo pasar algún apuro al maestro, que se perdona en vista de la dificultad de algunas de las piezas escogidas, y de la dificultad de digitación de este instrumento de doce cuerdas que exige ser tañido con la yema de los dedos, según explicó el propio músico.

La segunda parte se desarrolló más cerca de lo acostumbrado, a pesar de que se hizo notar también el sonido ligeramente más opaco de las cuerdas pulsadas con los dedos en lugar de las uñas, preciada herramienta de todo guitarrista, y que fué el tributo que debió pagar el maestro en pro de este nuevo giro en su carrera.

A la salida del concierto, se presentaba para su adquisición un hermoso CD de cuidada edición, con obras para guitarra de la compositora también penquista Ana María Reyes, en interpretación de Wladimir Carrasco, CD del que disfruto mientras escribo estas notas.

Enlaces relacionados:

Wladimir Carrasco en MySpace

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